es un mutante con poder para producir un frío intenso que se convierte en formas de hielo, y posee la capacidad mental de crear formas heladas en cualquier cosa que imagine. Con frecuencia, proyecta el frío de sus manos en forma de "rayos helados", que pueden encerrar a un enemigo en un bloque de hielo en cuestión de segundos. Puede que el más ingenioso y popular de todos sus poderes sea su capacidad de crear un especie de "puente helado", por el cual se desliza.
En un momento dado, Iceman sufrió una severa lesión del pecho y se "congeló" (metafóricamente hablando) en su forma de hielo, asustado de lo que pasaría si cambiara a su forma humana, y fue por ayuda con Emma Frost. Ella se burló de él e involuntariamente lo ayudó, meramente fastidiándolo con que sus propios problemas de autoestima eran la única cosa que le evitaba volverse uno de los mutantes más poderosos de la Tierra. Ella le reveló que sus poderes estaban arraigados en la manipulación de la energía psiónica y no en la manipulación de la humedad en el aire, como previamente creía. Frost pudo finalmente empujar a Iceman al punto dónde él se descontroló, causándole un dolor severo, y amenazando torturarla y matarla helando lentamente el flujo de la sangre en su cerebro. Iceman comprendió lo que ella había estado hablando, y se transformó en su forma humana, mientras sanaba la herida del pecho en el proceso. Desde este momento, Iceman usó su forma de hielo orgánico en lugar de su armadura de hielo. Esporádicamente, añadiría a su forma de hielo orgánico afiladas cuchillas de hielo en sus hombros, codos, rodillas, y puños, con una finalidad intimidatoria.